Esta receta de donuts la descubrí mucho antes que la intolerancia a la lactosa. Ya entonces, por lo cara que era y lo difícil de encontrar, eliminé la leche en polvo. No los he probado incluyéndola, pero sé que sin ella estos donuts caseros salen tremendos. Espero que los disfrutéis.
INGREDIENTES
MANOS A LA OBRA
- Mezclar durante 2 minutos los ingredientes secos (harinas, azúcar, levadura, sal y vainilla)
- Añadir el agua templada y el huevo batido, y amasar todo 8 minutos.
- Añadir la margarina (un poco reblandecida) y amasar hasta que no se pegue a las manos (unos 5 minutos más). Hasta que no haya absorvido toda la margarina no rectificar de harina. Debe quedar una textura homogénea y elástica.
- Formar una bola y dejar reposar 45 minutos.
- Amasar de nuevo y estirar con rodillo (si no tenéis rodillo, una botella de vidrio cilíndrica también vale) hasta dejarla de 1 cm de grosor.
- Cortar con 2 moldes circulares de distintos diámetros. Yo suelo usar un cuenco y un vaso de chupito, también los aros para emplatar pueden servir. La idea es que quede de un tamaño similar al de un donut.
- Dejar resposar otros 45 minutos.
- Poner aceite de girasol en un cazo y freír un poco por cada lado.
- Poner sobre papel absorvente para que escurra el exceso de aceite.
- Cubrir de canela y azúcar o glasa o chocolate fundido, o nada, al natural están muy buenos.
Si os van a sobrar de un día para otro, mejor recubrirlos con una glasa o chocolate fundido, así no endurecen. Tambien podéis congelarlos antes de freírlos.
Si sois tolerantes a la lactosa u os atrevéis a probar, en la receta original se incluyen 20 g de leche en polvo, que se incorporan a la mezcla en el paso 1. El resto de la receta igual.